Traducción y corrección

Traducción

En sus publicaciones internacionales, los profesores e investigadores dedican un tiempo considerable a desarrollar su argumentación de forma efectiva y a elegir con precisión los términos que reflejan el sentido que desean transmitir. A la hora de elegir a un traductor, es importante tener la confianza de que va a asumir el encargo con la misma dedicación y que sea conocedor del ámbito académico, de modo que pueda trasladar de la forma más acertada posible el estilo, el discurso y la terminología utilizada por el autor. La traducción de un texto académico no es en absoluto una tarea mecánica, sino que requiere un alto nivel de comprensión del significado del texto “origen” para poder reproducirlo en el denominado texto “meta” en el otro idioma (en inglés, en este caso), con el fin de que ambos comuniquen un mismo mensaje de cara a transmitir y compartir conocimiento. Para ello deben tenerse en cuenta diversos aspectos, como el contexto, el género, la terminología específica, la incorporación de referencias a otros textos y líneas de argumentación, las convenciones de estilo y la publicación a la que va destinada, etc., todo ello desde un enfoque dinámico dirigido al receptor (normalmente otro investigador).

Corrección

Por lo que se refiere a la tarea de corrección de textos académicos ya redactados en inglés, el procedimiento habitual es entregar al autor dos versiones: una “limpia”, que sería mi propuesta revisada del texto original, y otra con “control de cambios” y comentarios, con el fin de que el autor pueda mantener en todo momento el control sobre su trabajo y decidir aceptar o rechazar mis sugerencias, si lo desea. Este procedimiento responde a que concibo mi tarea como un diálogo abierto con el investigador, y a mi máximo respeto por el trabajo original.

Dada mi experiencia como profesor de Métodos de Investigación e investigador en el Reino Unido, con carácter adicional a la revisión gramatical y ortográfica, y de la adaptación del texto al género formal y al discurso académico, ofrezco un VALOR AÑADIDO: la posibilidad de revisar la lógica interna y el funcionamiento discursivo del texto en inglés. Ello conllevaría, por ejemplo, revisar el resumen (abstract) y contrastarlo con el propio texto para confirmar su coherencia, mejorar su precisión, concisión y orden, y verificar que refleja la información más importante del artículo original , consultar las instrucciones a los autores para verificar que el texto cumple los requisitos indicados, evaluar la coherencia lógica de los distintos apartados, verificar que las hipótesis se presenten de forma clara y precisa, identificar posibles problemas de falta de claridad debido a la estructura, reforzar la organización del argumento, identificar las posibles omisiones o incoherencias en el texto respecto a referencias, gráficos, tablas, etc., valoración de la cohesión global del texto, etc. Este tipo de servicio puede resultar especialmente útil en casos en que se haya presentado un artículo para su publicación en una revista científica y se hayan recibido sugerencias de cambios o mejoras.

¿Traducción o corrección del texto en inglés? ¿Cuál es la mejor opción?

A la hora de realizar publicaciones académicas en inglés, al autor se le plantea la disyuntiva de si es preferible escribir directamente en inglés, o incluso hacer la traducción de su propio texto, y posteriormente solicitar la revisión del documento por un corrector nativo especializado en el ámbito académico, o si es más conveniente encargar la traducción del texto original al inglés.

Mi sugerencia es que esta decisión pase por una autoevaluación sincera del propio nivel de inglés. Es decir, si el autor cuenta con un nivel de inglés que le permite redactar y exponer su argumentación de forma clara y relativamente correcta dentro del registro académico y dispone de tiempo suficiente, mi propuesta es que solicite la corrección de su propio texto redactado en inglés. Si por el contrario, su nivel de inglés es más bien coloquial, no lo suficientemente fluido como para expresar contenidos complejos, o carece del tiempo necesario, quizá sea preferible que un traductor especializado en el ámbito académico traslade su texto al inglés. De no ser así, el resultado podría ser un artículo o publicación que, pese a estar redactada en inglés de forma gramaticalmente correcta, no refleja debidamente ni hace justicia al estilo y sentido del texto original.

No dude en contactar conmigo en caso de que desee realizar alguna consulta sobre lo anterior o solicitar presupuesto.

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